Antes de aceptar un pedido
La información comercial debe indicar con claridad los territorios de entrega, el momento en que el pedido se considera aceptado, los gastos aplicables y el plazo estimado. También debe separar días laborables, incidencias de disponibilidad, productos personalizados y periodos de alta demanda. Ninguna ficha de catálogo permite inferir estos datos.
Seguimiento y entrega
La persona compradora debe recibir un comprobante con los artículos, la dirección facilitada, el importe total y el mecanismo de seguimiento aplicable. Si interviene un transportista, su identidad y su papel en el tratamiento de datos deben figurar en la información de privacidad asociada a la operación.
Desistimiento y cambios
El plazo, las exclusiones, el estado exigido al producto, los costes de devolución y el método de reembolso dependen de la actividad y jurisdicción reales. La información debe distinguir un desistimiento, un cambio de talla y una incidencia atribuible al producto o al transporte.
Producto incorrecto o con incidencia
El procedimiento debe explicar qué información razonable permite identificar el pedido, cómo se documenta el problema y qué alternativas resultan aplicables. Una fotografía puede ser útil para valorar un daño visible, pero nunca debe incluir documentación personal, credenciales o datos bancarios.
Reembolsos
Las condiciones deben identificar el medio de reembolso, el punto desde el que se calcula su gestión y cualquier comprobación necesaria. No deben pedirse credenciales bancarias por correo ni utilizarse cuentas o canales comunicados únicamente mediante mensajes que la persona no pueda verificar.
Coherencia de la información
Las condiciones de entrega y devolución deben estar visibles y alineadas con los precios, el pago, la atención, la logística, la privacidad y los términos de uso. Si una ficha dice «Consultar precio», no debe interpretarse como aceptación de un pedido ni como disponibilidad de una variante.