1. Lista los riesgos del puesto
Separa impacto, compresión, perforación, deslizamiento, agua, calor, frío, químicos y riesgos eléctricos. No todos aplican ni se resuelven con el mismo equipo. La evaluación debe considerar tarea, entorno, duración y condiciones individuales.
2. Distingue trabajo, protección y seguridad
El INSST diferencia calzado de trabajo, de protección y de seguridad, con requisitos y marcados propios. No uses esos nombres como sinónimos. Comprueba la norma indicada y qué protección de dedos ofrece el modelo, si esa es una necesidad del puesto. Consulta la ficha 2025 del insst sobre selección y marcado del calzado laboral para ampliar este criterio.
Aplica estos criterios al catálogo visual y compara referencias de la misma familia.
3. Relaciona símbolo y riesgo
Marcados como resistencia a perforación, agua, frío o calor responden a ensayos y alcances concretos. Copia los símbolos requeridos desde la evaluación y compáralos con el zapato y su documentación. Un pictograma parecido no debe interpretarse de memoria.
4. Prueba el ajuste con el equipo real
Usa calcetín, plantilla y ropa laboral previstos. Comprueba puntera, empeine, talón y caña al caminar, agacharte y subir un escalón. La protección pierde utilidad si el ajuste crea presión, tropiezos o impide realizar la tarea con normalidad.
5. Considera suelo y contaminación
Aceite, polvo, agua o virutas cambian la superficie. La resistencia al deslizamiento tiene condiciones de ensayo y no garantiza cualquier escenario. Mantén la suela limpia dentro de las instrucciones y revisa desgaste. Reporta cambios de entorno que alteren la selección.
Si una ficha no resuelve una medida o material, prepara una consulta concreta antes de decidir.
6. Lee información del fabricante
Busca talla, marcado, fecha, limitaciones, limpieza, almacenamiento y vida útil cuando se indiquen. Guarda la documentación con el registro del equipo. No apliques tratamientos que puedan alterar propiedades sin confirmación.
7. Define inspección y retirada
Establece quién revisa, con qué frecuencia y qué daños obligan a retirar: suela gastada, puntera expuesta, corte profundo, cierre fallido o contaminación no eliminable. No esperes a una rotura total. La decisión final pertenece al sistema preventivo del puesto.
